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Acción de gracias por los padres Lucho, Hernán, Jorge y Horacio

El 20 de diciembre se realizó en Campanario una Misa de Acción de Gracias, recordando el aniversario muerte del P. Horacio y también el aniversario de ordenación sacerdotal de los padres Lucho, Hernán, Jorge y el propio P. Horacio.    

 

El siguiente texto fue leído por Margaret Jigins, en agradecimiento por la vida de los Padres Horacio, Jorge, Lucho y Hernán.

Queremos dar gracias a Dios por el Padre Horacio. Él era un hombre que dejaba huella, desde su saludo cálido y su forma de traspasar con la mirada; sus palabras siempre claras y sabias; su alegría contagiosa; sus infinitas bromas de las que muchos fuimos felices víctimas –era un signo de predilección; su forma tan especial de consagrar el pan y el vino en la Eucaristía; sus anécdotas con el Padre Kentenich; su inmenso amor a María…

Otra cosa que llamaba la atención era su inagotable vitalidad… era casi imposible seguirle el paso… era incansable y tenía la energía de un quinceañero. Él mismo lo explicó a la juventud masculina en una charla que les dio poco antes de partir (cuando ya sabía que se iba a morir).

“La juventud no es un período de la vida sino que es un estado del espíritu. Juventud es la  victoria del valor sobre la timidez, del ansia de aventura sobre el deseo de no hacer nada, es una frescura sacada de las fuentes profundas de la vida.

Una persona no se vuelve vieja por haber vencido un cierto número de año, sino se vuelve viejo por haber abandonado su ideal.  Los años pueden arrugar la piel, pueden quitar el pelo, pero renunciar a los ideales arruga el alma…

Joven es aquel que siempre se asombra y se maravilla, desafía los acontecimientos y haya placer en enfrentar la vida…

Permaneceremos jóvenes mientras sigamos receptivos a la belleza, a la alegría, a la creación, especialmente al ser humano y sobre todo al corazón de Dios”.

Claramente, el Padre Horacio murió muy joven.

Pero si pudiéramos resumir lo que significó el Padre Horacio, creo que coincidiríamos en decir que fue PADRE, padre preocupado por cada uno, padre misericordioso y bueno; un padre que hizo patente para nosotros a Cristo “He venido para que tengan vida y la tengan en abundancia.  Jn. 10.10” .

Esa característica también la tienen sus hermanos de curso, que hoy también cumplen 47 años de su ordenación sacerdotal: P. Jorge Ávila, P. Hernán y P Lucho. Hoy agradecemos por su sacerdocio y por hacernos cercano al Dios de la Vida.

Para terminar, algo que caracterizaba al Padre Horacio y que resume a estos tan queridos sacerdotes, una palabra: PASTOR

P. de padres y pelícanos

A. de alegría

S. de santidad

T. de transparente

O. de oración

R. de regalo.

Porque han sido un tremendo regalo para nosotros y muchos, gracias Señor… y aprovechamos de pedirte que nos dejes al Padre Lucho muchos años más!!!

 

Diciembre 2011