Te encuentras en:  
Inicio Noticias Noticias de Schoenstatt Ecos del "Caso Karadima"- 2

Ecos del "Caso Karadima"- 2

Carte del P. Eduardo Aguirre a toda la Familia de Schoenstatt de Chile, en relación a las consecuencias del "Caso Karadima" en nuestra Iglesia y Movimiento.  

 

Querida familia de Schoenstatt en Chile; queridos hermanos en la Alianza:

 

Sin duda hemos recibido con mucho dolor y preocupación, al interior de nuestra Familia de Schoenstatt, las fuertes acusaciones que se han vertido recientemente en la opinión pública, contra el Cardenal Francisco Javier Errázuriz, contra obispos y sacerdotes y contra la Iglesia en general, por parte de las víctimas de los abusos cometidos por el P. Karadima y también por parte de otras personas. Esto ha generado no sólo pesar en nuestra Familia de Schoenstatt, sino también confusión y desconcierto.

Tenemos que hacer un esfuerzo por analizar con calma lo que está ocurriendo, discutirlo en nuestras comunidades y, apoyados en la oración, tratar de entender los acontecimientos con una mirada creyente. Quisiéramos poder discernir lo que Dios nos dice y nos enseña hacia el futuro. Recemos también para que de toda esta controversia surja con más fuerza la verdad, prevalezca la justicia y el respeto a la dignidad de las personas.

En este sentido, debemos entender y respetar el profundo sufrimiento, la humillación y la frustración que viven los que fueron víctimas del abuso y la manipulación del P. Karadima. Es comprensible que sientan indignación y que la expresen con vehemencia.

No basta con ser sólo comprensivos; como cristianos y miembros de la Iglesia, debemos también pedir perdón, ser solidarios con su dolor y ofrecer nuestros esfuerzos para expiar por los daños y sufrimientos que se les ha causado; también para que la Iglesia se purifique y no se sigan cometiendo estos abusos en ella, como lo ha señalado reiteradamente el Santo Padre, Benedicto XVI.

Con la sentencia de culpabilidad emitida por la Santa Sede en relación a las acusaciones contra el P. Karadima, se ha establecido inequívocamente la verdad. Y si hubiese complicidades y otros abusos que aún no se conocen públicamente, esperamos que pronto salgan a la luz y se puedan esclarecer completamente.

No obstante lo anterior, no se puede aceptar que se hagan afirmaciones exageradas, injustas y también falsas contra el Cardenal y la Iglesia. Él mismo ha reconocido haber cometido errores al inicio de la investigación, en un proceso que objetivamente era muy delicado y difícil. Él mismo ha explicado todo esto a través de los medios de comunicación. En todo caso, no se puede desconocer que la investigación fue llevada con rigor y profundidad, y que gracias a ella, la Santa Sede pudo llegar a la sentencia de culpabilidad que conocemos, con toda claridad. Por lo tanto, en ningún caso se puede considerar al Cardenal un encubridor y cómplice del P. Karadima.

En la escuela de nuestro Padre y Fundador, quién amó a la Iglesia y también sufrió por ella, pidamos la luz y la fuerza del Espíritu Santo, para discernir los signos de los tiempos y poder empeñarnos con renovada fe y compromiso en servir a la Iglesia, ofrecerle nuestro carisma y contribuir decididamente a su renovación y proyección evangelizadora en medio del mundo.

Que esta cuaresma, a la luz de estos acontecimientos, sea para nosotros un verdadero camino de conversión, que nos dé fuerzas para ayudar a cargar con la cruz de Cristo y de su Iglesia; que nuestra Alianza de amor con María sea una verdadera fuente de vida, de esperanza, que nos anime e impulse con mayor decisión desde nuestros Santuarios, a forjar esa cultura de Alianza que da respuesta a los desafíos del tiempo.

P. Eduardo Aguirre; marzo 2011