Te encuentras en:  
Inicio Noticias Funerales de Frau Hildegard

Funerales de Frau Hildegard

El pasado 12 de diciembre, Frau Hildegard partió hacia el Padre. Al día siguiente se realizaron sus funerales en Campanario, con la presencia de muchas personas que quisieron despedirla -entre ellas, 25 sacerdotes-, y luego fue enterrada en la casa de las Frau en Bellavista.  

 

Entre quienes se reunieron para despedir y acompañar a Frau Hildegard en su partida hacia el Padre, estuvieron también la Fundadora del Instituto Ntra. Señora de Schoenstatt en Latinoamérica, Sra Elisabeth Schirle y el matrimonio de la Federación de Familias, Patricio Ventura y Marita Domínguez, quienes le dedicaron palabras muy hermosas.

Compartimos aquí una biografía de Frau Hildegard, que leyó la consejera del Instituto, Sra. Uky Ximena Pizarro, y un álbum de fotos de la ceremonia.

 

“Se abrió el santuario de Dios en el cielo, y apareció el arca de su alianza en el santuario” (Ap. 11, 19). Estas palabras maravillosas nos regaló la Iglesia el día 12 de diciembre, en la fiesta de nuestra Señora de Guadalupe, patrona de América.

Era el día también en que el Señor en sus designios inescrutables quiso llamar a nuestra Hildegard a la eternidad, con la certeza que en su misericordia infinita también le abrió su santuario del cielo.

Estamos convencidas que nuestra querida Mater, junto con nuestro Padre Fundador recibieron a Hildegard bajo el arca de la Alianza de Amor.

Dios es inconmensurable en sus planes divinos. El 12 de diciembre es un día sumamente importante para nuestra comunidad de Señoras de Schoenstatt: es el día en que nuestro Padre Fundador, en el año 1965, nos regaló desde Roma la cruz de la Unidad original para el futuro santuario de Stuttgart, del Retorno y de la Victoria, que en ese entonces estaba siendo conquistado por nuestro Instituto y había sido entregado como prenda para el retorno del Fundador desde Milwaukee.

Por esta unión tan profunda, unión de gracia y misión, entre Bellavista y Stuttgart, expresada en el Paralelo Bellavista Stuttgart, nuestra Hildegard vino a Chile en noviembre del año 1977.

Nació el 17 de septiembre de 1948 en Augsburgo, Alemania, en una ciudad histórica muy hermosa. Ese día, se celebraba la fiesta de la gran abadesa benedictina Santa Hildegard. Seguramente, este fue el motivo por el que sus padres, profundamente católicos, le dieron el nombre de esta santa. Así celebró siempre su cumpleaños y su santo el mismo día.

Ella creció con dos hermanos adoptivos, y con otra niña que había quedado huérfana y que sus padres la acogieron como hija, a quien Hildegard siempre llamó “mi hermana”.

Ya como niña, Hildegard conoció Schoenstatt. Sus padres eran miembros muy comprometidos en la Federación de Familias. Muchas veces cuidaban en Schoenstatt la casa de la comunidad y más tarde también el santuario, esto significa que Hildegard desde pequeña jugaba y recorría Schoenstatt.

Un momento muy importante y significativo fue cuando como niña y tomada de la mano de su papá, se encontró con el Padre Fundador en el santuario original.

Hildegard estudió y ejerció su profesión como “Gemeindereferentin”, o “pastoral parroquial” que significa la realización de clases de catequesis a los colegios, trabajo en secretaría, atención pastoral de las personas etc. Así es como trabajó en varias parroquias antes de venir a Chile.

En enero de 1973, con el ingreso al noviciado, comenzó su camino en nuestra comunidad, Instituto de Nuestra Señoras de Schoenstatt. Su curso de 12 miembros, con el ideal Cor Patris, tenía también la primera vocación chilena, Astrid Chandía.

Este hecho de tener una hermana de curso chilena, fue un motivo más, para ofrecer su vida y todas sus fuerzas para el arraigo de nuestro Instituto aquí en la tierra del 31 de Mayo.

En Julio de 1981, después una peregrinación a Milwaukee, al lugar del destierro de nuestro Padre Fundador, las dos, Hildegard y Astrid, sellaron su contrato perpetuo con nuestro Instituto, en Schoenstatt Original.

Hoy, Dios las une más aún, aquí en la tierra y seguramente también en el cielo: ambas fallecieron el mismo día, un 12 de diciembre, Astrid en 1983 y Hildegard 2011, a la edad de 63 años.

En pocos días más celebraremos los 20 años del Santuario de Campanario. Hildegard fue el alma de este lugar desde sus comienzos. Después de haber trabajado unos años en el Seminario Pontificio de Santiago, se entregó con todas sus fuerzas incansablemente día y noche, con amor incondicional al santuario de Campanario. Acogió a tantas personas llevándolas al lugar santo de la Alianza de Amor y a la adoración eucarística permanente. Sus hermosos arreglos de flores, la caracterizaron.

Formó los primeros grupos de la rama de las Señoras aquí en Campanario. Muchas de ustedes que hoy día están aquí para acompañar a Hildegard en su paso definitivo a la eternidad podrían contar sus vivencias personales y agradecer al Dios Trino su bondad y su misericordia.

Nos atrevernos a decir que la vida de Hildegard culminó con la construcción de la nueva Iglesia de la Adoración Santísima Trinidad, en este lugar de gracias, que consumió todas sus fuerzas.

El Señor la llamó después de una enfermedad que llevó con mucha paz interior, con serenidad y un amor paciente.

Queremos agradecer hoy día a la Santísima Trinidad por todo lo que nos regaló a través de Hildegard, agradecer también a nuestra región Madre de Stuttgart por la donación que hizo al enviarla como portadora de su gracia “el Paralelo Bellavista Stuttgart” sellado con la Cruz de Bellavista.

Como joven Región hija del 31 de Mayo y de la Cruz de la Unidad, queremos agradecer y ofrecer la vida de Hildegard, y ponerla según la voluntad de Dios, como prenda para la liberación del santuario original, para que así resplandezca la alianza de Amor de nuestro Padre en todo el orbe, y así por Schoenstatt se haga realidad la promesa del Apocalipsis: “Una gran señal apareció en el cielo: una Mujer, vestida del sol, con la luna bajo sus pies, y una corona de doce estrellas sobre su cabeza”. (Apocalípsis 12, 1)

 

Ver álbum de fotos