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La Mater se establece en Maipo

En vísperas de Pentecostés, se realizó la bendición del Santuario de Maipo. Coronando años de esfuerzos, oraciones y Capital de Gracias, la Mater finalmente se estableció en este nuevo Santuario. Ni el frío ni la lluvia ahuyentaron a los cientos de alegres y emocionados asistentes.  

 

 

El 22 de Mayo, en pleno fin de semana largo, un gran número de schoenstattianos nos juntamos en Linderos, para celebrar juntos la bendición del Santuario número 21 en nuestro país: Valle de María.

La ceremonia fue presidida por el obispo de la diócesis de San Bernardo, monseñor Juan Ignacio Gonzalez, concelebrada por muchos sacerdotes, entre ellos nuestro asesor, el Padre Eduardo Aguirre, en su calidad de director nacional del movimiento y asesor de la zona Maipo. El padre Raúl Arcila hizo de maestro de ceremonias.

Andrés Palomer y Ximena Music, coordinadores de la zona, dieron la bienvenida a todos los asistentes, entre los cuales había un gran grupo de padres, seminaristas, hermanas y frau y miles de laicos pertenecientes a las ramas de familias, señoras, hombres, juventudes, federaciones e institutos de todo Chile. Nos contaron que la creación de este Santuario había sido una locura de amor por la Mater, un sueño que después de 18 años se hacía realidad. Agradecieron a todos quienes los apoyaron con oración, capital de gracias, trabajo y financiamiento y en especial agradecieron a Ignacio Ruiz Tagle (miembro de nuestra militancia y ex jefe de la rama de familias de la zona) por toda la dedicación y amor a este proyecto durante su vida.

La ceremonia partió con la apertura del Santuario y cuando iba a ser asperjado con agua bendita, el agua comenzó a caer a raudales desde el cielo. Todos nos mojamos y los organizadores repartieron grandes paraguas blanco-amarillos, para palear la situación. Fue de lo más kentenijiano, nos hacía recordar esas prédicas que tantas veces hemos escuchado, el Padre Kentenich daba bajo la lluvia sin que nadie se moviera. Los participantes estuvieron a la altura y soportaron de pie y con buen ánimo la lluvia y el frío que se apoderó del lugar.

El obispo consagró el Santuario, ungiendo con óleo su altar y paredes, luego vino el incienso, mucho incienso. El lugar que hasta ahora había sido una construcción, se preparaba de esta manera para recibir a sus ilustres y sagrados huéspedes. En un momento de gran alegría vimos avanzar el cuadro de la Mater entre miles de pañuelos rojos, azules y blancos como nuestra bandera y las gorras de los marinos que participaban de la ceremonia. A su paso todos cantaban, gritaban y agitaban sus pañuelos con gran cariño saludando a la Madre que venía a instalarse en este nuevo Santuario, para regalar desde aquí sus gracias.

Finalmente, después de la comunión, llegó a instalarse en este nuevo templo de la Iglesia, Cristo en el Santísimo Sacramento. Se lo recibió con toque de diana e incienso, mucho respeto y emoción.

Tenemos un nuevo Santuario: Valle de María. El capital de gracias reunido para su fundación ha sido enorme en dolores, esfuerzos y alegrías. De éste nos hicieron participes a todos los asistentes regalándonos unos preciosos denarios capitalarios. Es un Santuario que nace con una gran solidez en sus cimientos espirituales y emplazado en un precioso lugar. Promete mucha vida y gracia.

Celebremos con nuestro padre fundador: “Todo para Schoenstatt, Schoenstatt para la Iglesia y la Iglesia para la Santísima Trinidad”.

 

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