Mensaje a la familia de Chile
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Desde nuestro Consejo Nacional de Familia y la Dirección Nacional del Movimiento nos envían un mensaje especial a todos los schoenstattianos, con ocasión del terremoto.
Querida Familia de Schoenstatt, queridos hermanos en la Alianza; Estamos profundamente consternados y conmovidos por el terremoto que asoló a Chile. En la medida que vamos conociendo las dimensiones de la catástrofe - que se muestra más grave y terrible de lo que parecía en un principio - crece en nosotros el sentimiento de preocupación frente al fuerte dolor y angustia de tantas personas y familias afectadas. En estos momentos de dolor por la muerte de seres queridos, de inseguridad y de perdidas materiales para tantos hermanos nuestros, nos debe animar un profundo sentido de compasión y solidaridad. Probablemente también miembros de nuestra Familia de Schoenstatt o algún familiar o conocidos, habrán sido más directamente afectados por los efectos de este desastre. Estos acontecimientos al inicio de la cuaresma, requieren de nosotros una actitud y una respuesta providencialista. Como diría nuestro Padre fundador, se trata de momentos en la Historia, en que Dios escribe con “garras de león”. Con ello volvemos a experimentar nuestra pequeñez y fragilidad, que nos recuerda la precariedad de nuestra vida, de nuestras fuerzas y seguridades humanas. Estas vivencias fuertes y dolorosas, que nos derriban de nuestro orgullo y autosuficiencia, nos muestran con qué facilidad se vienen abajo nuestras expectativas y construcciones, arrastrándonos a la desesperanza y la angustia, sino se asientan en la roca sólida de la fe en Cristo. A Él nos volvemos para pedir fuerzas y fe en la adversidad, y también la capacidad de ser proactivos y concretos en la solidaridad con los que estén cerca nuestro y necesiten de nuestra ayuda. Unámonos en la oración en nuestros Santuarios - también en nuestros Santuarios-Hogar - para pedir por las victimas del terremoto; para pedirle al Señor y la Mater que nos renueven en la fe y la esperanza frente a estos trágicos sucesos que nos tocan vivir en esta cuaresma, para que de alguna manera nos orienten también hacia la conversión interior y a la experiencia del poder salvador de la cruz, en la resurrección de Cristo. Motivados por nuestra Alianza de amor con María, respondamos también presurosamente, como Ella, poniéndonos en camino para ir a ayudar a aquellos que nos necesiten y allí donde podamos dar nuestro aporte, colaborando con las acciones que se están desarrollando a través de la Iglesia y otras instancias de solidaridad, etc. Que el ejemplo de nuestro Padre fundador nos motive a una fidelidad y entrega más generosa en la Alianza de amor, como lo manifiesta en esta frase que pronunció en nuestro Santuario de Bellavista, el 31 de mayo de 1949: “El pensamiento central que nos mueve, que nos impulsa constantemente, y que nos asegura una paz inalterable en todas las situaciones de la vida, es el pensamiento de la Alianza”. Desde nuestro Santuario-Cenáculo de Bellavista, les saludan y bendicen, P. Mariano Irureta Santiago, 1 de marzo de 2010 |
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