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"Noche de María" del CB2

A las 20:30 horas del miércoles 15 de junio, nos reunimos en Bustos, los grupos de segundo año a vivir una experiencia muy especial llamada “Noche de María”.

 

Por María Paz Fernández H.

A las 20:30 horas del miércoles 15 de junio, nos reunimos en Bustos, los grupos de segundo año del movimiento, a vivir una experiencia muy especial llamada “Noche de María”.

¿Qué haremos?, ¿habrá una misa?, ¿nos contarán la historia de vida de María? , eran algunas de las preguntas que se nos venían a la mente. Ya reunidos los diferentes grupos con sus integrantes, los encargados nos desafían a una gran prueba de confianza, ¿confían en sus monitores?,  preguntaron antes de comenzar.

De manera de saber la respuesta nos vendaron los ojos y nos hicieron agarrar una cuerda, que era guiada por el matrimonio monitor de cada uno de nosotros. Estaba oscuro y hacía mucho frio,  pero ya nos habían dicho que sólo debíamos confiar.

Después de unos minutos caminando y sin ver absolutamente nada,  comienza a escucharse  un coro alabando a la Mater. Nos quitaron las vendas y habíamos llegado a una capilla, cuyo altar estaba iluminado con velas. El entorno era muy especial, en silencio nos sentamos cada matrimonio, y siguiendo al coro disfrutábamos del ambiente.

El Padre Nicolás lee el evangelio, Las Bodas de Caná era el elegido de la noche, donde María hace su primera intervención en la vida de Jesús, expresando su preocupación al terminarse el vino del matrimonio al que estaban invitados, haciendo que su hijo cumpliera su primer milagro, transformando el agua en este tan preciado licor.

Dentro de la reflexión, el Padre Nicolás recuerda esta hermosa frase “Nada sin ti, nada sin nosotros”, incentivándonos a través de unos papelitos de colores a ofrecerle a la Mater lo más importante que pasara por nuestros pensamientos en ese momento.

En la medida que íbamos terminando de escribir las peticiones, cada matrimonio se  acercaba al altar a dejarle los papelitos a la Mater. Pero las sorpresas no llegaron hasta ahí, y le regalamos a María un bello ramo de rosas luminosas, coreado por un rosario de luz.

Terminada la ceremonia, nos dirigimos cantando al santuario a saludar a la Mater, donde se quemaron todos nuestras peticiones y rezamos la pequeña consagración, tomados de las manos y mirándonos a los ojos con nuestras respectivas señoras y maridos.

La llamada Noche de María llegaba a su término, pero nada menos que celebrando con nuestra propia Boda de Caná,  brindando con una copa de champagne y disfrutando de un rico trozo de torta de milhojas.

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