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Testimonio 3R - Víctor Segura y Alejandra Herrera

Somos el matrimonio formado por Víctor Segura Pérez y Alejandra Herrera Espinoza. El año pasado terminamos el ciclo de formación básica y este año pertenecemos a la Militancia (CAM 1).

El año 2008 fuimos cautivados por los encuentros matrimoniales 3R, a los que fuimos “invitados” a participar por Bernardita León y Raúl Strappa, quienes estuvieron como nuestros monitores ese año.

Quisiéramos compartir con ustedes nuestro testimonio de realidad matrimonial por la que probablemente muchos, en algún momento de nuestro caminar como matrimonio, hemos vivido.

Son aquellos momentos de mayor dificultad en los que se hace indispensable revisar nuestra relación, para fortalecerla, para reencantarnos, para volver a sentirnos amados, deseados y renovados en el amor.

Es que el ritmo acelerado de la vida, los problemas personales, el cansancio, costumbres, los niños, problemas de salud, baja autoestima, rutina, etc., nos llevan inevitablemente a tener problemas de comunicación entre esposos, porque “estando cansados” nos vamos encerrando en una burbuja en la cual vamos acumulando “pequeñas molestias”, “pequeñas rencillas”, “pequeños disgustos”, que con el paso de los meses y hasta de los años, se van transformando en una bomba de tiempo que explota y puede causar algunas veces daños irreparables en la relación. Otras veces, como en el caso nuestro, hubo voluntad de las partes para conversar y reencontrarnos nuevamente.

Nosotros llevamos 7 años de matrimonio, tenemos 2 hijas, venimos de familias católicas. Pololeamos durante 9 años y pensábamos que nos conocíamos muy bien, incluso habíamos generado las bases fundamentales de cómo queríamos formar nuestra familia, el respeto y la comunicación eran y siguen siendo nuestros pilares y muchas veces nos topábamos con matrimonios con tantas dificultades que, claro, en el momento no entendíamos porque no lo habíamos vivido.

Luego de casarnos comenzaron a aflorar pequeñas molestias, por ejemplo Víctor roncaba a tal extremo que me pasaba noches en vela despertándolo a cada rato para que dejara de roncar, tanta era la molestia que yo terminaba durmiendo en la pieza de servicio, porque él decía que de su cama no se movía.

Es que la vida de pololos es muy distinta a la de un matrimonio.

Consideramos que en nuestro caso la Mater ha mediado ya dos veces en nuestra vida como matrimonio, pues entramos al movimiento por ella. Estábamos recién casados y pasábamos una crisis matrimonial severa, pensando en separarnos, porque ninguno de los dos quería ceder en su posición, ni menos conversar.

Sin embargo, por consejos de mis papás, nos acercamos nuevamente al Movimiento porque nos podía ayudar (yo pertenecía a él desde las secundarias) y justo se dio la posibilidad de ir a las charlas para ingresar al Movimiento y desde ese momento nuestra vida cambió positivamente, nuestro enfoque fue conjunto, al igual que nuestro pensamiento en la formación y educación de las niñas y en cómo llevar mejor nuestra relación. Sabíamos lo fundamental de las 4R pero como nunca le tomamos la real importancia, no las practicábamos todas; como estábamos recién casados, solo la “R” de re-encantarnos era la más utilizada.

Cuando nació nuestra segunda hija, también se nos generó otro momento de grandes dudas, mucho cansancio y falta de comunicación, nuevamente se lo confiamos a la Mater y ella solícita nos tendió su mano y nos cubrió con su manto surgiendo “casualmente” los Retiros de Renovación matrimonial “3R”.

Comenzamos a ir, mensualmente, y descubrimos que existe algo mágico -solo de Dios- en esos momentos de recogimiento, reencuentro, reconquista de espacios perdidos, temas relegados al ultimo confín de nuestro ser, momentos en los cuales estamos frente a frente con nuestro cónyuge y en los que podemos expresar, bajo la atenta mirada de la Mater, libre y tranquilamente nuestros dolores, molestias o simplemente nuestros logros como pareja.

Poco a poco, con el paso de los meses el Retiro 3R se transformó en una necesidad, porque sabíamos que era el único momento que teníamos para estar solos. Por nuestras obligaciones, por las edades de nuestras hijas (la mayor de 6 años y la menor de 2 años) y por nuestro ritmo de vida, el día a día no nos daba cabida a dejarnos un momento para conversar y revisar como estuvo el mes.

La 3R nos permitió aprender a decirnos con respeto las cosas que nos molestaban, nunca diciéndole al otro “tú me hiciste esto” o “por tu culpa pasó aquello” porque de esa manera sólo conseguimos ofender, molestar, dañar y hundir al otro. Nos enseñó a revisar no tan solo los errores cometidos, sino también los logros alcanzados.

Nos fortalecimos y nos dimos cuenta que crecimos, primero como personas y luego como matrimonio. Mejoramos la comunicación, nos proponíamos objetivos y metas para el mes, por ejemplo yo sentía que la carga con las niñitas era muy pesada, lo conversamos y nos organizamos en la semana (mientras yo me preocupo de prepararles la mochila y las comidas, Víctor se ocupa de ponerles el pijama, les da la comida y las acuesta). Así mi carga se hizo menos pesada.

Víctor se quejaba de que yo era poco cariñosa y siempre me enojaba cuando el tenía que viajar o tenia una reunión y se atrasaba. Hoy no me enojo si se atrasa y lo espero contenta. Como ven en estos ejemplos, los” problemas” se van haciendo mas livianos y las cargas se comparten.

Con el paso del tiempo nos hemos dado cuenta lo fundamental de la 3R. A través de ella encontramos las herramientas para poder conversar y mejorar aquellas dificultades que se van generando en todo matrimonio. Si no existe comunicación, difícilmente podremos rezar juntos (1R), no nos interesará querer reencantarnos (2R) y nuestra renovación anual (4R) tal vez no tenga mucho sentido.

Nosotros queremos invitarlos a participar de estos encuentros, no se van a arrepentir. No sólo lo recomendamos a aquellos matrimonios que estén pasando por alguna crisis, sino también a aquellos matrimonios que quieran estar aún mejor en su relación, enriqueciéndola y sacando lo mejor de cada uno.

No se olviden que lo que al matrimonio le suceda, sea bueno o malo, siempre repercutirá en la familia y en ese sentido lo primero es estar bien como pareja.

Víctor Segura y Alejandra Herrera.