¡10 años de Misión en Familia!

Lo que en 2009 partió como un sueño de un grupo del ciclo básico, hoy se ha transformado en un regalo para la Iglesia por el que han pasado 4 comunidades, cientos de familias y del que han surgido Misión en Familia para otras ramas del país.

Esta Semana Santa recién pasada se realizó la versión número 20 de la Misión en Familia. La comunidad de Villaseca (localidad cerca de Buin) recibió a cerca de 30 familias misioneras que durante el Jueves, Viernes y Sábado Santo recorrieron la zona visitando las casas, con el Vía Crucis y la participación en la Vigilia Pascual.

Desde el año 2009 que se realiza esta Misión en Familia, dos veces al año: En Semana Santa y para el Mes de María. Son cerca de 30 familias las que cada vez visitan una localidad con el fin de llevar la Buena Noticia del Evangelio a la comunidad. Es una iniciativa que busca dar un espacio de apostolado a familias y, a la vez, responder al llamado de Jesús y de la Iglesia de ponerse en salida. Participan familias con hijos de todas las edades, ya que al ser una misión de 3 días se acomoda para que puedan participar niños más pequeños.

Esta iniciativa surgió de la rama de familias de Santiago Cordillera, pero con los años se ha expandido a algunas otras ramas del país, donde han realizado o en la actualidad realizan la Misión en Familia.

“Este año en que no pudimos participar en la Misión de Semana Santa, cada uno de los 7 miembros de la familia comentó cuánta falta le hizo. Nada más grande que poder conectarnos y acompañar en familia el misterio de la pasión, muerte y resurrección de Jesús. Aprender que hablar de Dios con los demás y compartir la fe es algo natural y sencillo. Reflexionar, caminar, compartir, rezar, cantar, cansarnos, todo en familia, compartiendo con nuestras hijas de 15, 14, 13 y con nuestros hijos de 10 y 9 ; todos juntos; donde cada uno ayuda y participa desde su propia originalidad, y todos juntos vivimos y compartimos nuestra fe con más familias… ¡qué regalo más inmenso nos regalan las MEF!”, comenta Beatriz Délano, quien junto a su marido Matías Fernández y sus 5 hijos, participan en las misiones casi desde su origen.

“No hay Semana Santa que me llene más el corazón que aquella en las que voy a misionar con mi familia. Es agitado, arduo, sacrificado, agotador, lo que quieras, pero de verdad te llena el corazón llevar la palabra de quien muere y resucita por ti. El corazón se hincha de gozo cuando ves a tus hijos entusiasmados a ir a misionar, a visitar a los abuelos del hogar, que participan contigo en la oración de la noche. Gracias Dios por el regalo de la Misión en Familia, porque es ahí donde nos jugamos la vida espiritual de nuestros hijos”, reflexiona Javier Acevedo, quien participa junto a su señora Paulina Marraccini y a sus 4 hijos desde 2013.

“Las misiones nos han permitido transmitir a nuestros hijos la fe sin necesidad de discursos. También reavivar nuestra propia fe al ver a muchas más familias vibrando con este apostolado. El cariño con el que somos recibidos hace a mis hijos siempre querer volver. Y valorar la riqueza que hay en las familias que visitamos, en sus realidades diversas, a veces de mucho sufrimiento. Cada miembro de la familia saca lo mejor de sí estos días. Estas misiones fueron especiales, por los tiempos que vive nuestra Iglesia. Pero nos damos cuenta que a pasar de la realidad del pecado muchos tienen anhelo de Dios en los lugares que visitamos. Regresamos con el corazón feliz y muy esperanzados desde Villaseca. Estas misiones fueron especiales, son 10 años y 20 misiones y el entusiasmo sigue siendo el mismo. La fe mueve montañas y sabemos que la Mater nos sostiene y acompaña”, es la reflexión de Francisco Contardo, quien junto a su señora Constanza Mantelli y sus tres hijos, son parte de la Misión en Familia desde 2010.

“En estos 10 años, hemos visto nacer con garra, crecer con ímpetu y florecer con tesón las Misiones.  Las familias que hemos tenido la dicha de ir hemos salido fortalecidas por el espíritu que infunde cada persona que ha ido y cada persona que se le ha misionado. El trabajo, el entusiasmo y la entrega de cada uno ha sido fundamental para dejar huella en cada uno de nosotros. Es más, puedo decir con orgullo que mis hijos son hijos de las Misiones en Familia y en ellos han quedado los valores de Cristo que en ellas han experimentado”, concluye María Paz Camus, misionera junto a su marido Luis Andrés Vives y sus tres hijos.

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