Comenzando un nuevo año junto a nuestra rama

Luego de un año 2010 difícil, lleno de hechos dolorosos para nuestra Rama, nuestra Iglesia y nuestro país, comenzamos este 2011 con mucha esperanza y confiados en la Providencia de Dios.

 

El 2010, año que esperábamos con entusiasmo para celebrar el Bicentenario de nuestra patria, fue un año difícil.

A nivel de país comenzamos en Febrero, con un terremoto desolador, que barrió con buena parte de la zona central: se llevó vidas, construcciones, esperanzas de muchas personas. Luego tuvimos a los 33 mineros bajo tierra por mucho tiempo, el país completo los acompañaba con su preocupación, su oración y apoyo. Finalizando el año se produjo el incendio en la cárcel de San Miguel, que además de terminar con la vida de 81 reclusos, dejó ver la cruda realidad de las cárceles.

A nivel de Iglesia, se produjeron los escándalos por las noticias de pedofilia en los casos Maciel, Irlanda y Karadima, mostrando una realidad tremenda, de delitos cometidos por sacerdotes, los que además de afectar profundamente a las víctimas, afectan a la Iglesia en su totalidad por la desconfianza que se produce.

A nivel de nuestra rama, partimos el año con la dura noticia de la desaparición de Juan Pablo Mitjans, luego acompañamos a nuestro querido Padre Horacio en su enfermedad hasta el día de su muerte. Este año también hemos sido tremendamente golpeados por el accidente que se llevó a las tres niñitas Mozó Doren y que tiene a nuestra Berni en un lento proceso de recuperación.

Algunas de estas catástrofes se han solucionado bien. En general, todas ellas han despertado la solidaridad, el trabajo arduo y el cariño de las personas. Otras están en proceso y podríamos decir que no tienen realmente una solución, sino más bien una forma de enfrentarlas de manera positiva, con la ayuda de Dios y nuestra Mater, con la fortaleza y paz que el Espíritu Santo regala, con el compromiso y cariño de los seres cercanos a quienes se han visto personalmente afectados.

Pongamos todas estas vivencias de dolor en manos del Señor y comencemos este nuevo año de participación en nuestra rama, con fe, esperanza y caridad. Hagamos un ejercicio de fe práctica en la Divina Providencia, para ver que nos dice personalmente Dios a través de estas situaciones. Que este año 2011 sea un muy buen año, de alegrías, de afianzamiento de nuestros vínculos y de crecimiento en el amor a Dios, María y a nuestros hermanos.

Los mantendremos informados quincenalmente a través de nuestro Terruño, que hoy envía su ejemplar número 50.

Equipo Mundoschoenstatt

 

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