Despedida de la Vero y Coke

Verónica Ochagavía y Jorge Matte se despiden después de un año como Jefes de Rama, un año intenso, difícil y distinto. Les agradecemos todo el esfuerzo, el trabajo y dedicación entregados a la Familia de Santiago Cordillera.

Hace dos años iniciábamos nuestro período como Jefes de la Rama. Lo hicimos asumiendo que se trataba de una gran tarea que nos superaba de muchas maneras. Sin embargo, llegamos a la convicción que Dios nos quería en este lugar y que la Mater necesitaba de nosotros.

Al presentarnos en la primera Jornada de la CAM-CAF del año 2019 escogimos la imagen de la “tempestad calmada” porque éramos conscientes de que vivíamos tiempos difíciles. Luego de la visita del Papa, nuestra Iglesia atravesaba por una crisis importante y queríamos volver a centrar nuestra mirada en el Señor y pedirle a Él que condujera nuestra barca en medio de ese temporal.

No imaginábamos que esa crisis alcanzaría, meses después, a nuestro país. El 18 de octubre y los hechos que siguieron a ese día nos demostraron un sostenido debilitamiento de las principales instituciones de nuestra patria. Nuevamente experimentábamos el miedo y la inseguridad en medio de la tormenta.

Faltaban aún la pandemia y las noticias referidas al padre fundador que impactaron las pocas seguridades que aún manteníamos. Sin duda Dios nos ha interpelado con fuerza y urgencia todo este tiempo.

Frente a estas realidades, en las que nos hemos sentido débiles e impotentes, hemos experimentado la fuerza de nuestra Alianza de Amor y la confianza en que la Mater obra milagros. Tenemos la certeza de que Ella, desde nuestros santuarios hogares, actúa y transforma nuestros corazones para ser los instrumentos que los nuevos tiempos requieren.

Quizás el mayor logro para nosotros como jefes fue concretar, junto al equipo del apostolado, la misión en la Parroquia Nuestra Señora de los Dolores. Con ella hemos buscado salir de nuestra comodidad para ir en ayuda de los más necesitados de ese sector de Quinta Normal. No queríamos que fuese sólo algo asistencial, que obviamente se necesita por los efectos de la crisis social y la pandemia, sino que quisimos comprometernos directamente con los más necesitados. El voluntariado para la entrega de las cajas de alimentos poco a poco se convirtió en una forma de misión en el sector. Queda por delante el desafío de unirnos a la familia de la parroquia y construir juntos una nueva forma de relacionarnos, trabajar y compartir junto a los que no tienen lo que nosotros hemos recibido en abundancia.

Este apostolado, además, nos unió como Rama. Por primera vez, las diferentes comunidades que la conforman trabajaron unidas por un mismo objetivo. Agradecemos a todo el equipo del Apostolado que lideró esta iniciativa y que significó entregar mensualmente 400 cajas de alimentos entre abril y diciembre de 2020.

La tecnología, compañera e instrumento de comunicación y trabajo durante todo este tiempo de pandemia, también vino a regalarnos la posibilidad de crecer en la unidad de la Rama. Gracias a ella pudimos concretar una jornada virtual de la CAM-CAF y luego una jornada virtual de toda la Rama. Esta última significó el trabajo conjunto de todas las comunidades junto al equipo de asesores, nos demostró que sí se puede. Poco a poco se puede consolidar este espíritu de familia que queremos regalar a nuestra iglesia y nuestro país.

Una de las voces de Dios que, como jefes, quisimos acoger fue la necesidad de que los laicos asumamos el desafío de reconstruir nuestra Iglesia promoviendo una nueva forma de relacionarnos con el mundo consagrado. Aportar desde lo que somos y acompañar a nuestros pastores, hermanas y consagrados. “Es la hora de los laicos”, nos ha dicho en reiteradas oportunidades el Santo Padre. Tenemos la convicción de que todo lo vivido en este tiempo como país, como Iglesia y al interior de la familia de Schoenstatt nos exige “dejar el sofá” y asumir el rol que cada uno de nosotros está llamado a cumplir.

El proceso de elección de los nuevos jefes de Rama nos mostró el camino. Felicitamos a Paco Domínguez y Maca Ginés que asumieron este fin de semana como jefes de la Rama y agradecemos de todo corazón la generosidad y humildad con que los tres matrimonios candidatos aceptaron el desafío que se les planteó.

Queremos entregar un reconocimiento especial a todo el Consejo de la Rama que nos acompañó estos dos años. Este es un trabajo en equipo y cada uno fue y es importante para el éxito de la misión. Agradecemos también a los asesores que trabajaron junto a nosotros por su espíritu de servicio, consejo y humildad. Estamos convencidos que juntos lograremos la renovación y transformación que Dios nos pide para el Chile de hoy, para nuestra Iglesia y para nuestra querida familia de Schoenstatt.

Finalmente agradecemos a Dios y la Mater por fijar su mirada en nosotros y confiarnos esta tarea. Fue un regalo de crecimiento y una oportunidad para vivir conscientemente el abandono en manos de la Mater.

Reciban un saludo cariñoso de nuestra parte

Coke y Vero

“Con María Reina, desde nuestros santuarios, Instrumentos para los nuevos tiempos”

 

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