Jornada Consejo ampliado

La Rama de Familias de la Zona Cordillera de Santiago, dio inicio a sus actividades de la mano del padre Horacio.

 

 

Como todos los años, la Rama de Familias de la zona Cordillera, inició sus actividades con una Jornada en que participan todos sus dirigentes y sus asesores. En total nos reunimos aproximadamente 32 matrimonios con 6 asesores, en una casa de retiros en Malloco. Es interesante saber que nuestra Rama de familia está formada por casi 1.200 matrimonios que incluye los que participan de la Comunidad Apostólica Militante, los de la Comunidad Apostólica Amplia y todos aquellos que se encuentran participando de los 6 años de formación del ciclo básico.

En esta  oportunidad enfrentábamos un gran desafío para nuestra rama de familias de la zona cordillera: era la primera vez, en casi 30 años en que iniciábamos nuestras actividades sin el Padre Horacio.

Dios quiso que partiéramos justo un 18, día de Alianza. La Mater nos regaló la posibilidad de tener una celebración de este día muy en grande:  misa con nuestros cuatros padres asesores, seguido de un trabajo matrimonial que fue ofrecido al Señor y a nuestra querida Mater como capital de gracias en este día de Alianza y un entretenido cocktail en el que compartimos, no sólo las cosas ricas que cada uno trajo desde su casa, sino que las anécdotas y múltiples acontecimientos del verano.

El día sábado en la mañana, aparecieron unas enormes fotos del Padre Horacio. No era sólo un recuerdo, era la motivación y tema de lo que se venía. En el año “del Padre”, quisimos motivar nuestro trabajo basados en el ejemplo de paternidad que el Padre Horacio nos dio y enseñó.

Los dirigentes, trabajamos ese día analizando el tipo de conducción que él había tenido con nosotros. Decidimos que ese es el espíritu de la conducción que queremos hacer nosotros con nuestra gente.

El  padre Lucho Ramírez nos dio una charla testimonio sobre la paternidad del P Horacio y de cómo ésta paternidad era un reflejo de la que el mismo Padre Kentenich había ejercido con los suyos. De hecho, “El P Horacio nos acercó mucho al padre Kentenich”.

El padre Horacio fue un ejemplo vivo de PATERNIDAD MARIANA: él venía de una familia muy religiosa donde aprendió a querer a la Mater como lo hizo el PK. Nuestro padre fundador  creyó en la gracia transformadora de la Mater en el Santuario y el P Horacio asumió los rasgos de María: fuerte, digno, sencillo y bondadoso. Por lo mismo, la Mater lo marcó al permitirle participar en la construcción de muchos Santuarios, no sólo en Chile, y cientos y quizás más de mil  santuarios hogares.

Nos marcó, además, con una PATERNIDAD FORMADORA Y EDUCADORA a través del amor. Cada uno de nosotros se sintió querido por él. El tenía una responsabilidad paternal porque asumía su capacidad de amor como una posibilidad de educar haciendo que los que estábamos con él nos sintiéramos acogidos por ese amor.

Vimos en él una PATERNIDAD SACRIFICADA en la que él se privaba del descanso y se involucraba y ofrecía por el dolor de los otros. Incluso, se dominaba, si algo le molestaba, para entregar siempre bondad.

Además de la charla del Padre Lucho Ramírez, escuchamos el testimonio del matrimonio formado por Juan José Edwards y la Manena Campino, quienes tuvieron el privilegio de ser dirigidos espiritualmente por el Padre Horacio, con quien además compartieron sus vacaciones por más de 10 años.

Con toda esta motivación, con una cierta nostalgia, una mezcla de pena porque no estaba y alegría por todo lo que nos había regalado, durante el resto de la jornada trabajamos sobre lo que serían nuestras actividades, el trabajo del año, haciendo especial hincapié en el tipo de autoridad y paternidad que debíamos trasmitir como dirigentes de la Rama de Familia zona cordillera.

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