Reflexionando la carta de nuestro querido Padre Horacio

La semana pasada recibimos una carta del Padre Horacio, que nos produjo una gran pena. Como rama, queremos acompañarlo en este proceso con nuestra oración y nuestro cariño.

 

La semana pasada recibimos una carta del Padre Horacio, que nos produjo una gran pena. Somos muchos quienes lo sentimos como un Padre muy cercano, casi como un papá, que nos ha acompañado con su alegría, su paz y su cariño incondicional, durante muchos años; que nos ha escuchado y nos ha mostrado el camino a seguir, siempre respetando nuestra libertad y originalidad.

El cariño que le tenemos es enorme y por eso la pena es profunda, dolorosa.

En su carta él nos cuenta de su proceso de salud y nos pide algunas cosas, queremos responder positivamente a todos sus pedidos.

Nos pide paciencia y respeto ante el desarrollo de la enfermedad y las decisiones tomadas en cuanto a su manejo.

Nos pide oración y capital de gracias. En el espíritu de la solidaridad de destinos: nuestra oración por su paz y bienestar, nuestro capital de gracias para que este proceso sea llevadero para él, su capital de gracias por nuestra santidad.

Nos pide alegría de vivir, de sentirnos uno en el otro y de sabernos hijos regalones del Señor y de la Mater. No dejar decaer nuestro ánimo, mirar la vida siempre con alegría, a pesar del dolor, no enojarnos con Dios, aceptar sus caminos.

Nos pide que si rezamos por un “milagro”, lo imploremos por la intercesión de nuestro Padre Fundador, para su canonización. Qué maravilloso sería poder tener a nuestro querido Padre Horacio recuperado y a nuestro Padre Fundador santo!

¡Participemos activamente de la corriente de oración como familia de Schoenstatt!

 

Cuente con nosotros Padre, lo llevamos profundamente en nuestro corazón.

Para leer la carta, haz clic aquí.

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